Disney y Marvel pusieron ayer todas las cartas sobre la mesa con un anuncio por sorpresa en redes sociales y que consistió en un largo vídeo de cinco horas y media en el que presentó el reparto completo de la próxima 'Vengadores: Doomsday', cuyo estreno está previsto el 1 de mayo de 2026. La gran sorpresa (relativa) de la noche: vuelve el reparto al completo de las películas de X-Men.
Todo lo que se anunció. El vídeo fue mostrando los respaldos de una serie de sillas donde figuraban los nombres de los actores que aparecerán en 'Doomsday', incluyendo una aparición final y en persona de Robert Downey Jr., que dará vida a la némesis de los héroes, el doctor Doom. Estos fueron todos los anuncios de la noche:
- Chris Hemsworth (Thor)
- Anthony Mackie (Capitán America)
- Vanessa Kirby (Susan Storm)
- Paul Rudd (Ant-Man)
- Florence Pugh (Yelena)
- Tenoch Huerta (Namor)
- Simu Liu (Shang-Chi)
- Sebastian Stan (Soldado de Invierno)
- Letitia Wright (Black Panther)
- Ebon Moss-Bachrach (La Cosa)
- Kelsey Grammer (La Bestia, ya le habíamos visto en un cameo post-créditos en 'The Marvels')
- Lewis Pullman (Centinela)
- Danny Ramirez (Falcon)
- Joseph Quinn (Johnny Storm)
- David Harbour (Guardián Rojo)
- Winston Duke (M’Baku)
- Hannah John-Kamen (Ghost)
- Tom Hiddleton (Loki)
- Patrick Stewart (Charles Xavier)
- Ian McKellen (Magneto)
- Alan Cumming (Rondador Nocturno)
- Rebecca Romijn (Mística en su versión pre-Jennifer Lawrence)
- James Marsden (Cíclope)
- Channing Tatum (Gambito)
- Pedro Pascal (Reed Richards)
Algunas ausencias. Por supuesto, tan importantes son las ausencias como los nombres que aparecieron. No hay rastro de Chris Evans, que se rumoreó que reaparecería en 'Doomsday', como Capitán América o no. Tampoco tenemos a la Bruja Escarlata ni al Doctor Extraño, en lo que parece una decisión de separar la parte mágica de Marvel. No hay ni rastro del MCU de Sony, incluido el Spider-Man de Tom Holland. No hay algunos Vengadores que siguen vivos, como Ojo de Halcón. Y echamos en falta algún mutante muy relevante, como Lobezno.
Vuelven los mutantes. Sabíamos desde hacía tiempo que los mutantes volverían al MCU, por pasiva (la compra de Fox por parte de Disney era, en parte, para recuperar a los Cuatro Fantásticos y a los X-Men) y por activa (cameos de la Bestia, de un Xavier de los multiversos en 'Doctor Strange y el Multiverso de la Locura' y, como no, Logan y Gambito en 'Deadpool y Lobezno'). Lo que no era tan previsible era que se recurriera a los X-Men... tal cual. A los de las películas que arrancaron en el año 2000.
Valor fundacional. Las películas de los X-Men tienen un valor fundacional indiscutible, pese a su irregular calidad (significativamente, la mejor de todas, con diferencia, es 'X-Men: Primera Generación', con un reparto de mutantes completamente distinto y que aquí no vemos por ningún lado, aunque por su juventud habría tenido más sentido). Son películas que masificaron en el cine a los superhéroes al mismo tiempo que las muy superiores 'Spider-Man' de Raimi. Por eso Marvel, en su búsqueda constante de tics nostálgicos, recurre a ellos para garantizar un "regreso a los orígenes" comparable a la desastrosa 'Spider-Man: No Way Home'.
Un plan con fisuras. La operación es abiertamente nostálgica y apela a los fans de largo recorrido: es la única explicación para traer de vuelta a unos héroes que tuvieron un momento muy concreto, pero que ya pasó, tanto a nivel estético como narrativo. Y no solo eso: es ridículo que a héroes como Rondador Nocturno o la Bestia, cuya característica principal es una agilidad sobrehumana, les den vida señores de sesenta o setenta años. James Mardsen tiene 51 años y Rebecca Romijn, 52. Ian McKellen es un icono, pero tiene ya 85 años. ¿Son realmente la mejor elección para estos papeles, salvo que su apareción sea meramente testimonial?
La nostalgia como moneda de cambio. Por encima de los X-Men tengan un sentido como incorporación al MCU, como grupo alternativo a los Vengadores como también son en los cómics, la estrategia de Disney está clara: dejar a un lado la lógica narrativa para aludir a los recuerdos de los espectadores. Importa más lo emocionalmente apegados que esté el público no ya a esos personajes, sino a esa encarnación concreta de los personajes, que el hecho de que un villano de 85 años tiene las alas muy cortas.
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