Temas como la vuelta a la oficina, la reducción de la jornada laboral o la semana laboral de cuatro días están sobre la mesa de debate en la actualidad. Sin embargo, todas estas propuestas no son más que distintas interpretaciones de un debate mucho más profundo: el de la flexibilidad de horarios para los trabajadores.
La flexibilidad horaria: El Santo Grial del empleado moderno. El teletrabajo y los modelos híbridos no son solo tendencias pasajeras, son el grito silencioso de los empleados que anhelan una mayor flexibilidad horaria. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalabaque los horarios flexibles no solo benefician a los empleados al mejorar el equilibrio entre vida profesional y personal, sino que también contribuyen a incrementar la productividad empresarial.
La 'Guía anual del mercado laboral 2025' de la consultora Hays, revela que acceder a un horario de trabajo flexible es el segundo motivo (con un 24%) por el que los empleados considerarían un empleo presencial, siendo obtener un salario más elevado el primer motivo (52%).
La semana de cuatro días: ¿es una solución? Aunque la semana de cuatro días es una excelente propuesta para muchas otras cuestiones relacionada con el bienestar de las plantillas, la optimización de procesos en las empresas y la dinamización de la economía local, no da una respuesta completa a la flexibilidad horaria. Si bien es cierto que el modelo de semana laboral de cuatro días trae implícita una reducción horaria que deja un mayor margen de conciliación laboral, continúa siendo un problema para las personas cuidadoras (con hijos o familiares a su cargo).
En este caso, ser flexible no es trabajar un día menos, sino que los empleados puedan variar el horario a su conveniencia, siempre que se cumpla con el número de horas trabajadas o las responsabilidades acordadas.
Mathilde Collin, CEO de la plataforma de comunicación con el cliente Front, advertíaen un artículo de FastCompany que "simplemente acortar el número de días que trabajamos no resolverá nuestro problema. De hecho, podría aumentar el estrés y el agotamiento al comprimir más reuniones en menos días, dejando menos tiempo para el trabajo creativo y reflexivo". Por lo tanto, aunque la idea de una semana laboral más corta es atractiva, no aborda al 100% las necesidades de conciliación y flexibilidad que muchos empleados valoran.
La clave para una conciliación exitosa. El teletrabajo y otros acuerdos laborales flexibles, como trabajar por objetivos o tener horarios flexibles, son efectivos no solo porque ofrecen la comodidad de trabajar desde cualquier lugar y ahorran costes de transporte, sino porque permiten pausar la jornada laboral para atender compromisos personales o familiares sin estar sujetos a un horario de nueve a cinco.
Ese es el verdadero valor del teletrabajo o de la jornada híbrida, y el motivo por el muchos llegan a renunciar a sus puestos de trabajo. No solo renuncian por tener que ir a una oficina, sino por perder el control sobre el horario de su jornada.
Vuelta a la oficina flexible. La vuelta a la oficina de algunas empresas ha generado tensiones donde antes no las había, porque este cambio lleva implícito un horario de asistencia fijo. Tal y como revelaba el informe de tendencias laborales de Hays, estas tensiones bajarían su intensidad si las empresas incluyeran la flexibilidad horaria en sus políticas de vuelta a la oficina.
Según el 'Informe sobre tendencias de flexibilidad laboral de 2024' elaborado por el desarrollador de software TechSmith, el 75% de las empresas participantes en el estudio no habían incluido opciones de flexibilidad laboral en sus políticas de retorno a las oficinas. De hecho, según datos un estudio de la consultora Mckinsey, el 38 % de las madres con hijos pequeños afirma que, sin medidas de flexibilidad laboral, se verían obligadas a reducir su jornada laboral o abandonar sus empresas.
Imagen | Unsplash (Eduardo Alexandre, MD ARIF JAWED)
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